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Buscando a Gladys. Episodio1

 
El primer episodio de esta historia es, realmente, una invitación para que usted nos ayude a reconstruirla.  

Su protagonista se constituye en pionera. El caso es emblemático en AméricaLatina. La antropóloga Pascale Absi, de la Universidad de París, y el historiador Hernán Pruden, de la Universidad Mayor de San Andrés, buscan información sobre ella para una investigación iniciada el año 2019. Se espera saber qué fue de su existencia, cómo ha vivido, cómo vive.  

SE QUIERE RECONSTRUIR LA HISTORIA COMO UN ACTO DE JUSTICIA.

Lo que se sabe es que esta persona nació en la ciudad de Oruro en 1942. En su partida de nacimiento fue registrada como Antonio Fernández Soliz y durante su niñez, adolescencia y juventud luchó y sufrió solitariamente en plena época de la Revolución Nacional. Un periodo de grandes transformaciones en el país, aunque paradójicamente las mentes se resistían a aceptar, ni siquiera reflexionar, sobre la transformación de género o la diversidad sexual. 

En ese contexto nació GLADYS YOLANDA, tras la operación pionera, experimental, a la que fue sometida en la ciudad de Cochabamba en 1964.  Médicos y juristas inducían a «enderezar» comportamientos mediante electrochoques, coma insulínico y, en general, obligando a vivir como manda el sexo del certificado de nacimiento.
GLADYS YOLANDA es una sobreviviente de todo aquello. Residió en Oruro, Cochabamba. Santa Cruz y Sucre, pero se le perdió el rastro.  NI SIQUIERA SE SABE SI ESTÁ CON VIDA.  

De ello trata este primer episodio. De lo poco y a la vez trascendental que se sabe de una etapa inicial de su vida. La incesante búsqueda de testimonios de allegados y familiares intenta saber, aprender y compartir la experiencia de vida de una persona que luchó por sus derechos y marcó un rumbo.   

 
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El Peabirú chiquitano

Transitar el Peabirú chiquitano es una experiencia memorable.

Un encuentro con la naturaleza, la historia y la devoción.

Un recorrido de 26 kilómetros por sendas que probablemente fueron usadas por aborígenes desde tiempos remotos, antes de la llegada de los europeos, para unir el océano Atlántico con el Pacífico.

La búsqueda permanente de la Tierra sin Mal.

Una peregrinación de los devotos de Santiago Apóstol que comienza en la parroquia San Antonio, en Roboré, antes del amanecer del sábado 23 de julio, con una misa y bendición del párroco y arriba a Santiago de Chiquitos pasado el mediodía, donde se recibe a los caminantes en medio de algarabía popular con chicha fresca y se les entrega un collar distintivo.

Hermosa oportunidad para revalorizar el patrimonio natural, las nacientes de los ríos en la reserva Tucabaca, las pinturas rupestres, la riqueza cultural y el encanto de la Chiquitania.

En la versión 2022 participaron unas 150 personas de distintas edades, sexo y procedencia.

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Homenaje a Marcelo Quiroga Santa Cruz

https://fb.watch/ek9P-nkodv/

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Eso de afilar las garras en el teclado

Osman Patzi Sanjinés

Alfredo Rodríguez Peña con una lectora en la 23° Feria Internacional del Libro de Santa Cruz

Hay un desequilibrio normalizado cuando se relaciona a las mascotas más comunes; se suele decir que los perros adoptan la personalidad de sus amos y que los humanos intentan o llegan a convertirse en el reflejo de sus gatos, claro, tan sofisticados ellos. Esta supremacía, seguramente rebatible, está reforzada con el evidente apasionamiento que provocaron los felinos en escritores tan dispares como Cortázar, Capote o Hemingway y sospecho que el buen amigo y colega Alfredo Rodríguez Peña, sensible como es,  ha caído irremediablemente en un embrujo gatuno o algo parecido.

Su picaresca y agudeza para percibir los devaneos de una sociedad como la nuestra se manifiestan con un estilo elegante, divertido y mordaz logrado a punta de práctica y enseñanza porque son incontables y exitosos sus talleres de redacción en todo el país, y dado que la mejor manera de aprender es enseñando y haciendo, así en gerundio. Alfredo afila las garras en las teclas con la naturalidad de los gatos para este ritual cotidiano y consigue cuentos de fácil lectura y difícil olvido.

En los Cuentos felinos II, encontramos un decálogo que combina magistralmente la sabiduría popular, el conocimiento de la idiosincrasia y la geografía nacional, con profundas reflexiones sobre la realidad y el acontecer doméstico vistos con esa mirada felina, capaz de descubrir hasta lo que se pretende disimular o esconder en la oscuridad de los gabinetes de los burócratas o detrás de las apariencias y el perfil inventado para las redes sociales.

Son diez cuentos matizados con una fina ironía, pero fundamentalmente son cuentos de amor. Amor a las nuevas generaciones, a las que dedica los mensajes en el desenlace. Historias que están magistralmente ilustradas por Aneliz Siles, su cómplice en el encanto que provocan las páginas bien diseñadas en el formato cuadrado al que ya nos acostumbró.

Los guiños salen audaces para quienes los puedan descifrar, como cuando señala: “Su naturaleza lo impulsaba por todos lados a conquistar alguna copa, aunque sea vegetal..” o cuando agrega “Claro, también se apostaron decenas de carritos de comida de todo tipo…”

Son recurrentes las referencias a la historia universal; “…un gran salto para la felinidad…” y la sensación de leer a un autor muy bien informado de la coyuntura boliviana, dada su condición del buen periodista que es en “…afro por elección…” y su gran conocimiento del folclore nacional y sus talentos al rendir sentido tributo al inmortal Nilo Soruco.

Lecciones para la sobrevivencia colocadas en el maullar de sabios gatos que recomiendan “Es importante que en la vida haya por lo menos dos salidas, la de emergencia y también la definitiva”, o que “Siempre hay algo por lo cual debemos ser agradecidos”.

Honesto como es, Alfredo Rodríguez también devela, por intermedio de los elegantes cuadrúpedos sus preferencias (o fundamentados aborrecimientos) musicales personales; “…el suplicio de escuchar componer a Rimando Rajona…”, actualizado con la selfie del felino mayor, rey de la selva amazónica que se achica, como testimonio de su anticipada extinción.

Reflexiones felinas como zarpazos para humanos entrados en años y atormentados, impulsándolos a “romper sus barreras mentales, hasta que alguien más le diga lo que él ya intuían”, o la infalible receta de «…la regla de las tres P: Perdonar, pensar bonito y proseguir…”. El autor persiste como “El más acaudalado Barón del queso…” y coloca sutilmente en las páginas finales, cual movimiento gatuno, un cuento enamorado desde la plazuela Calleja que espontáneamente uno termina cantando; “a vos que te maúllan y te cantan”… “Gata, cunumi e ingrata,/ te dejo todos mis sueños;/ me voy esta noche lejos,/ donde te pueda olvidar…” y tarará y tarará, a sabiendas de que esta obra, la séptima de Alfredo, es inolvidable y si las vidas de un gato son siete, es nomás una casualidad porque ya debe estar rondando en su cabeza la continuación de la saga.

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Dale con los eufemismos

Don Jacinto Puma, técnico especialista en obras civiles de bajo presupuesto para soluciones habitacionales básicas en áreas periurbanas con nuevos residentes en tránsito a la marginalidad laboral desencadenada por fenómenos económicos mal dimensionados…

Eso de ser francos, pero así bien franceses, con franqueza es una cuestión que sirve muy bien para el eslogan chauvinista camba, pero miéchica que es incómodo de aplicar bajo el sol. Sinceramente, así con sinceridad, es más cómodo usar o abusar de los eufemismos, que resultan verdaderamente, con certeza, “eu-feísimos” redundantes y repetitivos que cansan de tanto decir lo mismo con tantas vueltas.

Como dice el profe, todo se entiende mejor con ejemplos y aquí van unos cuantos: cuando toca decidir el retiro de los cordones discontinuos del BRT fantasma, en el primer anillo, para mejores señas, se está diciendo sin decir: quitar de la vista cualquier vestigio de la gestión municipal pasada, salvo para darle palo, y de carambola coronar justo en época carnavalera, un acto de justicia en favor del desvalido gremio sindicalizado de los nunca bien ponderados propietarios de microbuses, cromis para los usuarios frecuentes, los yescas como yo.

Un conductor especializado en el transporte masivo urbano de pasajeros en ratos libres y de ocupación oficial atormentador sistemático, tenaz y consecuente de otros usuarios de vías públicas citadinas (micrero) tiene ya muchos problemas en la espalda y los riñones como para estarse preocupando por el cumplimiento obligatorio y pormenorizado de las normas de tránsito estipuladas en el Código ídem, lo cual es, vaya injusticia, incomprendido por el no menos esforzado funcionario público ataviado con uniforme sintético y autoperfumante del glorioso verde olivo con wiphala obligatoria, que cumple cotidianamente con sacrificio y dedicación la delicada misión de mantenerse al acecho, tras cualquiera de los totaíses aún en pie en los separadores de vía calumniados como jardineras centrales, para aparecer mágicamente y en un santiamén en la ventanilla del automovilista potencialmente infractor, con la libreta (de ahorros) en la mano y el característico ceño fruncido autoritario seguido del “licencia por favor”, pero un por favor que parece cualquier cosa menos favor, bueno, ustedes me entienden.

Tantas vueltas para decir algo, oiga, y eso sin ser vueltero del primero, segundo, tercero o cuarto anillos, para no mencionar los vuelteros de los demás anillos chutos por culpa del río Piraí, que obligan a los ya citados conductores especializados y bla, bla bla, a introducirse subrepticiamente en otros anillos de propiedad de las líneas (vaya paradoja) que con justo precio abonado al sindicato usufructúan de las vías que de mala gana deben compartir con el resto de los entusiastas contribuyentes que las solventan, sobreprecios y todo, con el pago puntual de los impuestos aquel último día de plazo con descuento y sin multa, después de tres prórrogas, preferentemente en época de contratación de funcionarios que meses después pasarán a ser identificados como congéneres del gringo Gasparín y el criollo Duende, para beneplácito de los funcionarios nuevos, que en realidad son los antiguos, pero con camiseta y rostro remozado, sin gran esfuerzo de disimulo.

Sí, todas esas vueltas en el lenguaje, son las que explican de modo contundente y sin lugar a dudas, como para que quede claro, de qué se habla cuando se trata de uso y abuso de los eufemismos, o más concretamente eu-feísimos. ¿Eu feísimo? Preguntaría el güey, antes pariente, que duerme en Quijarro, pero vive en Corumbá.

Es que ahora abundan los güeyes, con diéresis incluida aunque sea para figurar, porque la influencia de los tik tokers mexicanos es tan grande como las ansias de imitarlos a cabalidad por los tiki tokeros criollos, que son tanto o más sacrificados que los conductores especializados y bla bla bla, o los funcionarios públicos ataviados y bla bla bla, porque también deben lidiar con los onerosos y poco eficientes servicios de conexión a la red Internet que preferentemente se publicita con énfasis en el destaque de la velocidad cincogé, que es como decir sin coger la señal de tan bonitas antenas colocadas estratégicamente para adornar el skyline de la cosmocollita Santa Cruz de la Sierra, con motosierra. ¿Qué sería de nosotros, tristes mortales, por o sin COVID-19, privados del concurso de apenas estos tres o cuatro botones de muestra en el conglomerado inhumano  urbano cruceño y autonomista?, Al menos alegran  la existencia o sobrevivencia cotidiana y nos distraen para no tener que concentrarnos en noticias que se repiten en los noticieros desde hace ya buen tiempo en todos los campos, canales y señales, que acobardan porque son notoriamente negativas e impiden  el gozo inmoderado y desprovisto de culpa del sano privilegio de la felicidad, así sin eufemismos, porque hablar claro y directo es, francamente, con franqueza, lo mejor.

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Derechos y justicia, la sátira política en el banquillo

Mgs. Osman Patzi Sanjinés

Docente UPSA

La pretendida neutralidad judicial como intermediadora en la colisión de derechos entre la sátira y su presunta víctima, la denominada clase política, es de por sí una quimera, porque en la praxis se inclina hacia uno u otro lado, según la circunstancia o los actores, y quizá no tanto por falta de probidad como de una normativa jurídica específica o, incluso, de jurisprudencia.

El derecho a la sátira, como parte del derechos a la información y la comunicación es tan universal como humano debido a que funciona como contrapoder, aunque siempre habrá un resquicio por el cual se pueda introducir algún argumento jurídico para que un tribunal restrinja o limite tal derecho y frente a ello se espera que la Ley de Imprenta, la Constitución Política del Estado y la Declaración Universal de Derechos Humanos sean salvaguarda.

Del mismo modo, existe un conjunto de derechos personales amparados en el Código Penal y el Código Civil, para la protección de la dignidad humana y el buen nombre. Desde esa perspectiva, un tesista de la Universidad Mayor de San Andrés (1) plantea el endurecimiento de las penas para escarmentar los atentados a la honra y aunque posiciones como esta no son nuevas ni exclusivas de Bolivia, suelen ser vistas como una amenaza para la libertad de expresión y, también, para el derecho a la sátira. En 2018, ya se había intentado modificar el Código del Sistema Penal boliviano, entre otros aspectos, los relacionados a la injuria, calumnia y difamación.

¿Es la sátira un derecho? ¿Está por encima o debajo del derecho a la honra y el buen nombre? Son interrogantes que se intentará responder, al menos de modo provisional.

En todo caso, la sátira es un derecho del que no se puede privar al ser humano. Otro asunto es el derecho a escribir, o manifestar por cualquier vía, incluso cibernética, contenidos satíricos, sean gráficos o literales en esas unidades comunicativas conocidas como memes.

La Real Academia Española de la lengua señala dos acepciones para el vocablo sátira:

1. f. Composición en verso o prosa cuyo objeto es censurar o ridiculizar a alguien o algo.

2. f. Discurso o dicho agudo, picante y mordaz, dirigido a censurar o ridiculizar.

Se enfatiza el género femenino, dado que el masculino sátiro tiene connotaciones sexuales aberrantes y no tienen relación con el asunto aquí tratado.

En ambas acepciones se señala la ridiculización y esta puede ser un líbelo; 1. m. Escrito en que se denigra o infama a alguien o algo. Antiguamente, el líbelo de repudio era el escrito con que el marido repudiaba a la mujer y disolvía el matrimonio. El líbelo infamatorio es simplemente el escrito en que se denigra (2).

En su Dissertation sur les libelles diffamatoires (Disertación sobre los líbelos difamatorios), Pierre Bayle (3) ​define el libelo como un texto a la vez opuesto a la crítica y a la sátira. Esta es una precisión muy importante porque señala que a diferencia de la sátira, las orientaciones de los libelos no eran modélicas, sino que se dirigían a personas o instituciones precisas y concretas. Y contrariamente a la crítica, los autores de los libelos eran y son esencialmente anónimos, o están disimulados o camuflados bajo seudónimos. En esta referencia (4), se apunta un aspecto esencial en la discusión, cual es el anonimato.

Las redes sociales, como espacio de interacción que se autorregula y se utiliza como palestra o trinchera, son un campo relativamente libre y, por tanto, reino del anonimato. Es el soporte de micromensajes instantáneos, capaces de reproducirse y multiplicarse por las facilidades de interacción, incluso fuera de los círculos de interés por aquel fenómeno conocido como ‘viralidad’.

El monopolio del control sobre los medios tradicionales, sea mediante la presión judicial o la presión económica no llega al ciberespacio. Hay quienes celebran esta liberación y la entienden como ‘democratización’, lo cual también es discutible.

Mucho esfuerzo y tiempo supuestamente se dedica a la revisión de reportes de denuncias de usuarios en las plataformas virtuales y hasta que se logra identificar el origen de un líbelo, sea como texto, video o incluso en formato de meme, el impacto siempre resulta irreversible. Se dará de baja a algunos, pero al mismo tiempo estarán surgiendo otros similares o más ofensivos y así la historia parece no tener fin. Se bloquean sitios, se suspenden servicios, pero inmediatamente se crean otras cuentas desde las cuales se puede operar el libertinaje.

¿Son estas dificultades o el libertinaje una razón válida para dejar desprotegidas a las víctimas? ¿Se puede considerar víctimas de memes a quienes ejercen cargos públicos? ¿Hay límites? ¿Cuáles son? Las preguntas no cesan.

Conviene recordar que la práctica de la crítica social es tan antigua como la civilización y no se han librado de ella ni los más poderosos gobernantes a lo largo de la historia en el amplio mundo civilizado, al menos en el occidental.  

Obviamente, los autores de estas prácticas también han sufrido las consecuencias de sus osados actos, no tanto por la vía judicial al amparo de la ley de lesa majestad (5) vigente hasta no hace mucho en algunos países, sino con persecución y atentados contra la integridad física.

Y se ha tratado de justificar la persistencia, con o sin ley manifiesta, para seguir difundiendo contenidos satíricos indicando que el verdadero poder de estos escritos o gráficos siempre estuvo sustentado en el apoyo que lograban en la opinión pública, y entonces el debate se reanudaba. ¿Existe realmente una superposición de derechos? ¿Cuáles prevalecen? ¿A quién le corresponde vigilarlos?

El año 2002, el jurista español Miguel Ángel Montañés (6) disertó en el salón principal del entonces Sindicato de la Prensa de Santa Cruz, hoy Federación, y provocó urticaria en la audiencia al sostener que la Ley de Imprenta (7) tendría que ser abrogada de inmediato porque le resultaba inconcebible que los delitos de imprenta sean juzgados por un tribunal especial conformado por ciudadanos ilustres, si acaso los hubiera.

La reacción de los anfitriones ante esta argumentación fue natural dado que la Ley de Imprenta, vigente desde el año 1925, había sido declarada Patrimonio Jurídico de los trabajadores de la Prensa de Bolivia en el Congreso de Huatajata del año 1992. El gremio periodístico boliviano ha rechazado permanentemente los intentos de modificarla con el pretexto de su supuesta obsolescencia, porque se considera que es garantía para la libre expresión de cualquier ciudadano, un derecho también consagrado en la Declaración Universal de Derechos Humanos (8).

La declaratoria de Patrimonio Jurídico de los trabajadores de la prensa fue originada por la aprobación de un proyecto de ley en el Senado nacional en el año 1987. El proyecto de ley N° 026/87 en su Artículo Único reza.- “Los delitos previstos en la Ley de Imprenta de 10 de enero de 1925, serán tipificados de acuerdo al Código Penal vigente, y su trámite procesal se sujetará a las previsiones del Código de Procedimiento Penal. Quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a la presente ley”. Es decir, los delitos y faltas en publicaciones pasarían a ser tipificados como delitos contra el honor (difamación, calumnia e injuria) y se procesarían en tribunales ordinarios.

Una gran movilización del gremio periodístico, que tildó el citado proyecto como “Ley Mordaza” logró que sea rechazado y desestimado. Paradójicamente, los tribunales de imprenta se reactivaron a partir de este intento de su desconocimiento, porque pese a estar vigentes desde la creación de la República, eran casi desconocidos.

Hay referencias de tensiones y conflictos similares en muchos países. Hasta donde se sabe, los intentos por acallar voces críticas, especialmente las de tono satírico, han sido desestimados en estados democráticos porque la libertad de expresión es un buen síntoma del ejercicio de las libertades democráticas.

Durante el juicio que se instauró para censurar una edición de la revista El Jueves (9) publicación española que agravió a la Casa Real en 2007, se señaló que “los límites de la libertad de expresión son más amplios para un político, que para un particular, porque el primero se expone inevitablemente y conscientemente a un control de sus acciones, tanto por parte de los periodistas como por los ciudadanos en general. Por lo tanto, debe mostrar una mayor tolerancia hacia las críticas”.

El caso, que cobró resonancia global, es señalado con frecuencia como un referente en esta disputa de larga data entre la prensa satírica en particular y el poder político, con la intermediación, o no, de los órganos de justicia.

En la fundamentación jurídica de ese caso emblemático (10) se recuerda, así mismo, que según su propia doctrina la sátira es una forma de expresión artística y comentario social, que, exagerando y distorsionando la realidad, pretende provocar y agitar. Por lo tanto, es necesario examinar con especial atención cualquier injerencia en el derecho de un artista -o de cualquier otra persona- a expresarse por este medio”. La edición fue censurada y se multó a los autores y editores. El año 2014 El Jueves volvió a difundir un contenido polémico y tras la nueva censura, varios de sus colaboradores renunciaron en protesta.

Un hecho más reciente, de mayo de 2021, aunque no esté directamente relacionado con la sátira política, motivó la protesta de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) (11) por una ley ecuatoriana “que criminaliza en forma agravada y desproporcionada algunas expresiones o acciones en el ámbito digital”.

Las alarmas del gremio periodístico se encendieron nuevamente y en el pronunciamiento público de la SIP indican: “Lamentamos que con el argumento de defender los derechos humanos, se termine atacando a la libertad de expresión”.

La Asamblea Nacional de Ecuador justificó la norma indicando que tiene el objetivo de proteger a las víctimas de violencia sexual y ciberacoso. Para ello, modifica el Código Orgánico Integral Penal, cuyo artículo 178, sobre violación a la intimidad, sanciona con entre uno y tres años de prisión a la persona que grabe, revele, difunda o publique datos personales de terceros.  

Para el presidente de la SIP, Jorge Canahuati, «la generalidad de la ley permite que los periodistas puedan ser demandados por incurrir en el delito de violación de la intimidad, sin establecerse diferencias respecto de asuntos de interés público».

He ahí el resquicio, la trampa. Ningún periodista en su sano juicio podría estar en contra de la protección a las víctimas de violencia sexual o el ciberacoso, pero este escudo también podría ser usado para esconder actos administrativos dolosos o para perseguir penalmente a los periodistas críticos.

En la Declaración de Salta Sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital (12) se establece que «los gobiernos no deben inhibir con regulaciones las expresiones de interés público en el espacio digital, tampoco imponer sanciones agravadas por el hecho que sean manifestadas en dicho espacio». El mismo documento afirma que si bien «las agresiones deben ser investigadas con prontitud y sancionadas apropiadamente», «la protección de datos personales y la privacidad de las personas son derechos fundamentales, pero no deben restringir ni limitar la circulación de información de interés público».

En general, se observa que la tendencia excesiva a regular internet sobre delitos que ya están tipificados en la legislación general crea peligrosos doble estándares.

Si se trata de chistes en los que los políticos son protagonistas en desventaja, o bien porque se ridiculiza al poder, no resulta conveniente confrontarlos de modo directo porque causarían una afectación mayor a los aludidos en el sentido de ‘el que se enoja pierde’, de modo que se suele usar lo que el humorista cruceño Óscar Barbery (13) eufemísticamente describe como “movimiento por los flancos de aproximación indirecta” para lograr la autocensura sin dejar huellas.

En el año 2016 tuvo amplia repercusión el amorío de una joven empresaria con el entonces presidente boliviano, Evo Morales. El titular periodístico del diario El Día el 11 de mayo (14) es ilustrativo: “Zapata y Morales son la sensación, los humoristas se inspiran en la política para hacer reír”.

Los humoristas, en realidad, estaban inspirados en las múltiples manifestaciones de sátira política que este amorío desencadenó en redes sociales porque ‘entre chiste y chiste’ se contaban unas verdades incómodas que se propalaban sin cesar.

Vamos, tampoco es que sea una novedad. El polígrafo cruceño Julio Salmón (15) publicó en El Tiempo, el 21 de mayo de 1937, un trabajo titulado Cien años de vida cruceña, “con los medios deficientes de información de que disponemos aquí, hemos podido hacer una lista de los cruceños que algo han hecho por el progreso y prestigio de su tierra. Se ha conseguido hasta donde ha sido posible”, y tal publicación obtuvo una respuesta pormenorizada de su antiguo alumno en la Facultad de Derecho, Humberto Vásquez Machicado, por algunas omisiones en el texto, entre las que señala a los “Satíricos” Felipe Leonor Ribera, Gil Antonio Peña, Pedro Ignacio Cortés y Vicente Herrera, así como al impreso La Lechuza, del cual indica: “Es todo un monumento de sátira; el verso viejo dice: Los lechuceros son tres / Ribera, Peña y Cortés”.

Lo curioso es que la observación inicial de Vásquez fue retrucada por Salmón de modo brusco: “Los escritores de La Lechuza no han dejado absolutamente nada de personal y sobresaliente en primera línea, sino chistes de barrio y de cierta oportunidad, que pasada la ocasión, decrece su importancia y significación. He creído pues, que la actuación de los ‘lechuceros’ estaba en la prensa, en la política, o en la poesía. Si esto digo de los señores Peña, Ribera (quien niega y ha negado siempre ser ‘lechucero’) y Cortés, con mayor razón me afirmo en mi criterio, en lo referente a Vicente Herrera, que no valió nada como ingenio, ni como gusto, ni como ironía. Era un simple chistoso, vulgar y ramplón y con dejo a rústico, que en cuanto a mí no le concedo ni los honores del folklore. No puede pasar a la historia, porque en esta forma, tendríamos que hacerlo ingresar también al insigne mentiroso de Rafael Rivero, de festiva recordación para nuestros padres”, justificó Salmón.    

La contrarréplica de Vásquez fue aún más contundente: “El caso de los ‘lechuceros’ y de Vicente Herrera, no es el primero ni ha de ser el último en los anales de la letras. Satíricos y obscenos han pasado a la historia como tales y aún continúan en sus altos sitiales de valer. Permítame citar algunos: Al azar puedo hacer mención de Aristófanes en el clasicismo griego de quien dice un comentarista: Alegrías agrestes, palabrerías de mujeres, querellas domésticas, riñas de mercado, interiores de cocina, escenas de tribunales, tumultos de plaza pública, todo lo ha pintado Aristófanes con mano maestra (El intelecto helénico por Pompeyo Gener, Barcelona, 162).

Sigue Vásquez con los latinos Persio y Juvenal, en el primer siglo de nuestra era, luego Petronio, continuando con el francés Rabelais. Describe ampliamente las referencias que se hacen de ellos y remata: “Ahí tiene usted ejemplos tomados al azar sobre grandes cumbres de la literatura universal y que fueron satíricos y obscenos sin que esto les desmerezca en el concepto de la posteridad que juzga tales obras con criterio amplio”.

Agrega: “El historiador, o el cronista si usted quiere, no puede en ningún momento dejar de lado ese precioso material de documentación que significa un órgano periodístico del género de La Lechuza que nos da la crónica escandalosa y pornográfica de toda una época. Si según Guizot, la comedia antigua representa lo que hoy para nosotros la prensa (Menandre, Etude historique et litteraire sur la comedie et la societé grecques, París, 1866; 146), ese periódico mordaz y envenenado, nos da la clave de muchas cosas de la época.

“Al respecto y con relación al valor del documento para la información histórica, un escritor relativamente reciente dice: Los documentos literarios, cuentos, proverbios, leyendas, romances, representan uno de los medios mejores de reconstruir la estructura mental de un pueblo. Su testimonio enseña cómo se comporta una nación en las diversas circunstancias de su vida y cuál es la escala de sus valores. Sin duda, el carácter de un pueblo se revela a través de todas sus producciones, pero donde hay que buscar principalmente ese carácter es en sus obras literarias. (Gustave Le Bon. Bases científicas de una filosofía de la historia, Madrid, 1931; 108). Ello confirma mi aserto y mi defensa de La Lechuza y sus redactores. No es posible encasillarse en un concepto estrecho y desde él pontificar acerca de ningún valor y trascendencia de toda una larga labor de prensa, que dañina y perversa significó un estado social típico de nuestro medio; no es posible escoger sólo ciertos aspectos del pasado y dejar los demás en la sombra por mero capricho. Tampoco se puede dejar de lado a estos hombres por el solo hecho de que no son de nuestras simpatías; el hombre es la raigambre más fuerte de los hechos históricos. Antes de condenar con violencia, preferible es tratar de comprender a esos hombres, interpretar sus intenciones y lo que fueron y valieron en su género, y dentro de un relativismo amplio”.

“Podráse decir que no era nada noble ni nada digno el papel desempeñado por los redactores del odiado pasquín, pero preciso es no olvidar que tales sátiras formaron conciencia y por sí solas constituyeron un hecho histórico perfectamente definido. Es un francés miembro de la Academia, quien dice: ‘Las pasiones, en cuanto son la causa de acontecimientos, son la substancia misma de la historia’ (Hipólito Taine. Tito Livio, Madrid, 196).”

“Precisamente La Lechuza y sus redactores influyeron en la opinión pública de Santa Cruz y por tanto tienen toda la característica del hecho histórico, ya que ‘sean obra de pocos, o sean obra de muchos, los fenómenos sociales afectan comúnmente por su naturaleza a la sociedad entera’ (Valentín Letelier. La evolución de la historia. Santiago, 1900. Vol. II, 457).”

“Podría objetarse que si bien La Lechuza merece considerarse, no así sus traviesos redactores y que por lo tanto no caben dentro de la clasificación que contempla su artículo, pero esto significaría un grave error, pues precisamente es el factor ‘hombre’ el que fisonomiza a todo hecho, conforme se ha dicho antes.”

“Adolescente aún, yo leía y releía curioso las páginas de pequeño formato del ‘periódico nocturno’, como se llamaba a sí mismo. Mi tío político, don Moisés Zambrano, contemporáneo de la época a que se refería La Lechuza, me asesoraba, explicándome el oculto sentido de las alusiones y poniendo ante mi vista todo el panorama social de entonces”.

“Yo me he leído esas páginas y allí en medio de tanta maldad y ponzoña, encontré mucha gracia, mucha ironía, condimentados con sal y pimienta de la tierra; muy propio y muy cruceño todo. Tan muy nuestro es, que en mi concepto representa una característica de la herencia española. Esa maldad, ese chiste barato a costa de los demás, y esa maledicencia son muy típicas del temperamento hispánico. Hágase constar aquí a este propósito la opinión de un gran pensador muerto há poco. ‘En la vida común y en el comercio corriente de las gentes, la extrema pobreza de ideas nos lleva a rellenar la conversación como de ripio, de palabrotas torpes, disfrazando así la tartamudez mental, hija de aquella pobreza; y la tosquedad de ingenio, ayuno de sustancioso nutrimento, llévanos de la mano a recrearnos en el chiste tabernario y bajamente obsceno. Persiste la propensión a la basta ordinariez que señalé cual carácter de nuestro viejo realismo castizo. (Miguel de Unamuno. En torno al casticismo. Madrid, 1916; 208).

“Rara me parece la negativa del doctor Felipe Leonor Ribera, de haber sido uno de los ‘lechuceros’, ¿vergüenza de los insultos que prodigó? ¿Arrepentimiento tardío de pasados errores? No sé. El ya referido don Moisés Zambrano fue compañero de mesa y hasta de alguna que otra aventura donjuanesca de don Gil Antonio Peña y por él mismo tuvo la confirmación que el verso popular (los lechuceros son tres…) no se engañaba en sindicar a los principales autores; agregaba que tenía bastantes colaboradores espontáneos y que muchas veces había sobra de material a seleccionarse, enviado por anónimos corresponsales”.

Humberto Vásquez amplía su defensa a Vicente Herrera y a Rafael Rivero y concluye: “Con referencia a estos valores un poco descuidados por sí mismos, no hay que extremar el tamiz de los calificativos y apreciaciones. Ya sabe usted (refiriéndose a Julio Salmón) aquello de ‘l’injustice énorme qui souvent régit les choses de ce monde preside a l’histoire comme a tout le reste’ (Ernest Renan. Saint Paul; 26e. ed. París, 1923; 121) Esta ingratitud, que de suyo trae la historia, no la aumentemos conscientemente y procuremos darle toda la amplitud necesaria, mucho más dentro del criterio con que encaramos las cosas de Santa Cruz. No pretendemos hacer la historia grande, la legendaria, con solo las cumbres más altas de nuestro haber. Nó; conforme usted dice, y yo sigo, tratamos de sacar del olvido a los que fueron ‘algo’ en nuestro medio. Juzguemos a esos hombres tal cual fueron y coloquémoslos en el sitial que les corresponde; humilde o soberbio, no importa, pero en el puesto que les corresponde”.

“No concluiré este párrafo sin hacer hincapié en el doctor Felipe Leonor Ribera pues considero que su puesto mejor, el más meritorio, para el que tiene mayores y más legítimos títulos es el de satírico, y más aún de panfletario. Su Abate Polidori es el más grande monumento del panfleto versificado que exista en la literatura boliviana. Francamente yo no conozco nada parecido a no ser el Apóstrofe de Almafuerte al Kaiser Guillermo II, cuando la guerra mundial. Es digna tal composición de ser estudiada, analizada, glosada y anotada, para que se perpetúe como merece”.

La extensa y fundamentada justificación de Humberto Vásquez en defensa de la sátira y los satíricos cruceños fue publicada en conjunto con Julio Salmón y, más de 80 años después, continúa vigente y poderosa.

Para muestra, basta señalar el bando carnavalero El Peine, crítico mordaz de la política y la farándula criolla, que también ha tenido que soportar la censura y la intimidación, pero al mismo tiempo ha ganado fieles seguidores y defensores.

Obviamente, habrá quienes desde la otra perspectiva argumenten en contra, y es también cierto que resulta un inaceptable anacronismo que la sátira esté inspirada en particularidades físicas o íntimas, y que si se refiere a los aspectos morales   también debería ser responsable porque ninguna disculpa, o rectificación podrán enmendar el daño inicial. ¿Podría hacerlo la justicia?

Luis Ramiro Beltrán (16), el comunicador boliviano ganador del Premio McLuhan, poco antes de su muerte en 2015 fue Defensor del Lector del grupo Líder conformado por ocho diarios;  dos de Santa Cruz, dos La Paz, uno de Cochabamba, uno de Sucre, uno de Potosí y uno de Tarija,. Dedicó algunas de sus columnas a las dificultades que atraviesan quienes se consideran agraviados y pese a que en su juventud ejerció el periodismo satírico y lo defendió cuando tenía buen gusto, reconoció que no es fácil defenderse de estas publicaciones. Con ironía indicaba: “No escriba como periodista aquello que no pueda sostener como pugilista”, para dar a entender que los autores tampoco tenían garantías personales frente a eventuales reacciones.

Uno de los cultores más reconocidos del género satírico en el periodismo boliviano, Alfonso Prudencio Claure, que firmaba con el seudónimo Paulovich, fallecido en 2019 a los 91 años de edad, dejó un valioso legado para comprender la política boliviana reciente. El escritor Ramón Rocha Monroy, señaló: “Murió Paulovich, un gran periodista que hizo del humor un arma letal”.

En su problematización, Arnold Benavides (1) plantea: ¿Será que la sanción establecida en la norma adjetiva del Código Penal en su capítulo sobre los delitos contra el honor, el motivo por el que no se los denuncia con frecuencia en los estrados judiciales? y ¿La incompatibilidad entre el bien jurídico protegido y la garantía ofrecida son causales de discrepancia entre La Constitución Política del Estado y el Código Penal?

Propone: “es necesario el aumento en la sanción de los delitos contra el honor, ya sea en la privación de libertad como también en una satisfacción pública mediante un medio de comunicación que el Juez de Sentencia establezca y así de alguna manera poder adecuarse a las garantías establecidas en la Constitución Política del Estado y proteger de mejor manera el honor y dignidad de las personas en nuestra sociedad”.

No hay, en el texto, ninguna referencia a la Ley de Imprenta y se menciona únicamente el capítulo de Delitos contra el honor del Código Penal y la Constitución Política del Estado (CPE).

El artículo 21 de la CPE indica “Las bolivianas y los bolivianos tienen los siguientes derechos. Inc. 3) A La Libertad, Honra, Honor, Propia Imagen y Dignidad. Art. 22.- La dignidad y la libertad de la persona son inviolables. Respetarlas y protegerlas es deber primordial del Estado”.

Del Código Penal se extrae: “Art. 282.- (Difamación): El que de manera pública tendenciosa y repetida revelare o divulgare un hecho, una calidad, o una conducta capaces de afectar la reputación de una persona individual o colectiva, incurrirá en prestación de trabajo de un mes a un año o multa de veinte a doscientos cuarenta días”. Art. 283.- (Calumnia) “El que por cualquier medio imputare a otro falsamente la comisión de un delito. Será sancionado con privación de libertad de seis meses a tres años y multa de cien a trescientos días”. Art. 289.- (Retractación) “El sindicado de un delito contra el honor quedará exento de pena, si se retractare antes o a tiempo de prestar su indagatoria. No se admitirá una segunda retractación sobre el mismo hecho”. (17)

Resulta curioso que la delimitación temporal (p. 11) de la investigación tome en cuenta “los últimos 5 años, periodo de tiempo que se incrementó las acusaciones injustificadas contra la reputación de las personas especialmente en el ámbito político (el trabajo es del año 2011)”.  

Antonio Gómez Mallea en Peso y levedad de los jurados de imprenta (18) p.91 indica que “la injuria y la calumnia constituyen delito sean o no falsas las imputaciones injuriosas. No se admite prueba para cubrir la penalidad, el ofendido tiene libre curso para reclamar ante juez ordinario, fuera del jurado (art. 6). Por el contrario, la prueba cubre la penalidad en caso de que el acusado compruebe los delitos que imputa a un funcionario público (art. 7) (posibilidad de denunciar los actos corruptos). El jurado puede disponer el secuestro de los ejemplares encausados (art.9).

La decisión del jurado es en única instancia, el fallo se ejecutará sin otro recurso. La ley no reconoce fuero alguno en estas causas, sin embargo, sólo el acusado (autor del escrito) podrá interpretar sus expresiones, reteniéndose éstas como su verdadero sentido, siempre que a juicio de los jurados no fuera claramente violento (posibilidad de dar satisfacción al ofendido y al jurado).

En el análisis jurídico-doctrinal, Gómez (p.148) refiere constantes vacíos en la Ley de Imprenta, empezando por la jurisdicción y una primera dualidad: la actividad de impresión y la prensa entendida como periodismo impreso. Uno de los argumentos esgrimidos para proponer la modificación de la señalada ley es precisamente el anacronismo de la Ley del año 1925, pero el Art. 2 es amplio: “Son responsables de los delitos cometidos por la prensa o por cualquier otro modo de exteriorizar y difundir el pensamiento”.

Advierte también una asimetría entre las obligaciones y las libertades de los periodistas producto de la siguiente dualidad: “La ley es muy difusa al determinar el sujeto de derecho. Por otro, es muy concreta al establecer un fuero específico para este sujeto vago, que puede ser prácticamente ‘todo hombre’. Estamos hablando del Jurado de Imprenta”.

“La particularidad del Jurado de Imprenta es que constituye un tribunal específico para el juzgamiento de delitos y faltas de imprenta y de prensa (o periodismo) específicamente cuando los mismos se refieren a tres tipos: Delitos contra la Constitución, delitos llamados contra la sociedad, es decir, los que comprometen la existencia o integridad del Estado y los delitos contra las personas individuales o colectivas, cuando los impresos los injurian directa o indirectamente, sean o no falsas las imputaciones injuriosas. En este último caso el jurado conoce en exclusividad y sin distinción de fueros las denuncias por ataques en la prensa contra funcionarios públicos como tales o gerentes de sociedad anónima o en comandita. Los ataques de injuria y calumnia contra particulares pueden ser llevados potestativamente ante el jurado o los tribunales ordinarios por los demandantes”.

Concluye Gómez que de esta manera, a través de la existencia del Jurado de Imprenta se reconoce a la prensa la facultad de fiscalizar el Estado, así como los órganos públicos de la sociedad. “Las fallas de procedimiento y la poca actividad de los jurados (de imprenta) sólo pueden imputarse al desconocimiento de la ley en nuestra convulsionada historia republicana. Por ello concluimos que cualquier modificación de la Ley de Imprenta o creación de una ley sobre información no puede dejar de considerar el mantenimiento de la institución de los jurados de imprenta. Hacer lo contrario, sería negar una de nuestras tradiciones jurídico-históricas más importantes”.

En la Ley de 30 de diciembre de 1944 (19), señala el “Art. 1 Desde la fecha, en todas las publicaciones que traten de la cosa pública o del interés privado de las personas, queda absolutamente prohibido el anonimato. Art 2. No se excluye de esta prohibición las que se hagan en tono burlesco o jocoso”.

En La vida política del meme (20), Zegada y Guardia abordan el potencial conspirativo del humor mediante memes y reconocen que la Ley de Imprenta está orientada bajo el tradicional principio de defensa de la libertad de expresión, “cuya dimensión complementaria es la responsabilidad ulterior. Eso significa que no se trata de un derecho absoluto, porque tiene límites. No se le puede decir todo lo que a la gente se le antoja sin medir consecuencias”.

Subrayan que pese a su antigüedad es valorada por su sabiduría en principios las libertades en contextos democráticos y admiten que “no se puede confundir la dinámica de los medios masivos con el de las redes sociales. A los medios se les puede exigir el cumplimiento del Derecho a la Información porque es su obligación, a las redes no, porque no son instituciones, son conglomerados de personas que expresan opiniones en sus contextos culturales”.  Indican que Antonio Gramsci, en sus polémicos textos sobre el proletariado ha sostenido que las clases subalternas, al no tener discursos articulados sistemática y lógicamente, recurren a sus manifestaciones folklóricas como lenguaje para expresar su conciencia crítica frente a la realidad social.

En conclusión, el derecho a la sátira como manifestación política, está sustentada con una larga tradición y reconocimiento de su potencial como contrapoder, ahora mediante el uso de recursos tecnológicos y nuevas narrativas, como lo son los memes. El carácter subversivo del humor se abre campo en el escenario de la disputa política boliviana, siempre bajo la sombra de la amenaza judicial debido a las fallas de procedimiento en la justicia sumada a la casi nula actividad de los jurados de imprenta que son los llamados a garantizar la libertad de expresión.

Frente a este panorama confuso surgen también voces que demandan mayor rigor en la defensa de la honra, mediante el endurecimiento de penas, ignorando que en el campo de las redes sociales, que es donde circulan con mayor profusión los contenidos satíricos, no existen posibilidades reales de restricción o censura y que los límites impuestos por el buen gusto y el sentido común son cada vez menos perceptibles.

En los medios de comunicación convencionales la interacción con las audiencias es muy limitada y los mecanismos de control tienen mayores posibilidades de intervención, mientras que en Internet y particularmente en redes sociales, el espacio de deliberación es masivo y autocontrolado, distante aún del brazo de la justicia y por tanto del monopolio del poder. Por ello se seguirá intentando aprobar leyes para controlar cualquier expresión (los mensajes de cualquiera para cualquiera) que sea vista como amenaza y se utilizará el pretexto de evitar el uso irresponsable de las redes para intentar introducir límites y sanciones.

Así, las personas ofendidas tienen escasas posibilidades de defensa y menos si se trata de funcionarios públicos. El derecho y la justicia, por ahora, no alcanzan para condenar a los satíricos en cualquier plataforma o soporte, pero siempre se podrá intentar aquellos movimientos por los flancos de aproximación indirecta para lograr la autocensura.

Referencias.

  1. Benavides Sanabria, Arnold “MODIFICACIÓN DEL CAPITULO DE DELITOS CONTRA EL HONOR, ADECUACIÓN A LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO Y AUMENTAR LAS PENAS”. La Paz. 2011.
  2. REAL ACADEMIA ESPAÑOLA: Diccionario de la lengua española, 23.ª ed., [versión 23.4 en línea]. <https://dle.rae.es> [06052021].
  3. CORTEZ TOVAR, Rosario. Horacio y su historia de la sátira. Ediciones Complutense, 2017.
  4. Deverday Beamonte, José Ramón. Discurso satírico y derecho al honor 2014.
  5. ACNUDH, nota de prensa informativa sobre Tailandia. 13 de junio 2017.
  6. TRIBUNAL CONSTITUCIONAL ESPAÑOL. In Memoriam. 2012.
  7. LEY DE IMPRENTA. Gaceta oficial de Bolivia. 1925
  8. NACIONES UNIDAS. Declaración universal de los derechos humanos https://www.un.org/es/about-us/universal-declaration-of-human-rights
  9. Ramos, Fernando (2007). El secuestro de El Jueves y las injurias periodísticas a la corona, un injustificable ataque a la libertad de expresión. Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación, (16) ,151-186. [fecha de Consulta 14 de mayo de 2021]. ISSN: 1139-1979. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=16801609
  10. Fernández Sarasola, Ignacio. Libertad de expresión y tutela de la corona: El caso de El Jueves. UNED. 2019 [fecha de Consulta 14 de Mayo de 2021] Disponible en https://dialnet.unirioja.es
  11. La SIP es una organización sin fines de lucro dedicada a la defensa y promoción de la libertad de prensa y de expresión en las Américas. Está compuesta por más de 1.300 publicaciones del hemisferio occidental; y tiene sede en Miami, Florida, Estados Unidos.
  12. Declaración de Salta Sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital, [fecha de Consulta 14 de Mayo de 2021] Disponible en Declaración de Salta Sobre Principios de Libertad de Expresión en la Era Digital
  13. EL DEBER. Santa Cruz, Bolivia. Suplemento cultural Brújula. Página 5. Edición del 14 de junio de 2014.
  14. EL DIA. Santa Cruz, Bolivia. Cuerpo B. Suplemento Encuentro. Página B1.
  15. Vásquez Machicado, Humberto. Estudios sobre la cultura cruceña. Editorial Oriente. Santa Cruz. Obras completas. Volumen VII. Cien años de vida cruceña. Publicado en El Tiempo, Santa Cruz, 21 de mayo de1937. Editorial Don Bosco. La Paz. 1988.
  16. INFOAMERICA. Observatorio de libertad de prensa. Luis Ramiro Beltrán. [fecha de Consulta 14 de Mayo de 2021] Disponible en https://www.infoamerica.org/teoria/beltran1.htm
  17. Benavides Sanabria, Arnold “MODIFICACIÓN DEL CAPITULO DE DELITOS CONTRA EL HONOR, ADECUACIÓN A LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO Y AUMENTAR LAS PENAS”. La Paz. 2011.
  18. Gómez Mallea, Antonio. Peso y levedad de los jurados de imprenta. Aplicación directa, jurisprudencia y fundamentación jurídico-doctrinal. CIBEC, 1998
  19. GACETA OFICIAL DE BOLIVIA. Ley de 30 de diciembre de 1944.
  20. Zegada, María Teresa y Guardia, Marcelo. La vida política del meme. Interacciones digitales en Facebook en una coyuntura crítica. Plural. La Paz, 2018
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Periodismo

¿Por qué salvar el río Moreno?

(Instagram) Vean a Tony Nazario, cómo lo describe:

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(Instagram) Véanlo en su esplendor:

https://www.instagram.com/p/CNq8Oshp_pU/?utm_source=ig_web_copy_link

Dicen que únicamente se cuida aquello que se conoce. El río Moreno es, en general, poco conocido porque está escondido en la zona de recarga de acuíferos del área metropolitana de Santa Cruz, al noroeste, y se puede (y debe) salvar porque todavía es posible.

De acuerdo al concejal recién electo de Portachuelo, Tony Nazario, existe una leyenda no desmentida sobre el origen de su nombre, que es casi un mito: “Un señor de apellido Moreno, se internó en él y las arenas movedizas lo devoraron. Desapareció, nunca más se supo de su existencia”.

Vertientes generosas en las estribaciones del Parque Amboró en el municipio de Porongo lo alimentan y el agua corre plácida y cristalina serpenteando la zona hasta encontrarse con el río Guendá, en el municipio de Portachuelo, en la cuenca amazónica. Sus playas inmensas y blancas delatan su fuerza en época de lluvias.

Su agua es tan pura y dulce que los pobladores de las comunidades aledañas la consumen sin ningún tipo de tratamiento. Yo mismo la consumí hace unos días, sin ningún efecto dañino.

Los bolsones acuíferos en las inmediaciones son fabulosos, un patrimonio que les pertenece a las generaciones venideras, y hoy pende una seria amenaza por proyectos urbanísticos y de minería.

Comparto estas imágenes para que ayuden a generar conciencia.  #SOSrioMoreno 

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Entrevista en El hijastro del político con Markos Montero

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Periodismo

Río Moreno enmallado como propiedad privada

-Han colocado malla olímpica con alambre de púas, con cimientos y postes de concreto en pleno río Moreno, sin dejar siquiera espacio para la playa en el municipio de Porongo.

-En el municipio de Portachuelo, los munícipes salientes, aprueban una urbanización de 777 hectáreas que invade una zona protegida en la normativa ambiental a sabiendas de que es así.

-Vecinos de Las Cruces rechazan la explotación minera porque consideran que atenta contra sus magníficos acuíferos y siguen esperando que les construyan la carretera que los conecte con Urubó.

-La ausencia de control municipal se nota en la acumulación de basura en los ríos, la invasión en áreas protegidas y el desvío de cursos de agua.

El río Moreno, en el municipio de Porongo

Por Mercedes Fernández y Osman Patzi

Algunos de los vecinos de Rubén Darío Ruiz, que también tienen colindancia con el río Moreno, no hace mucho vendieron sus propiedades a los urbanizadores en el municipio de Porongo.  Picados por la curiosidad, este equipo periodístico fue a verificar qué tanto habían avanzado en los encerramientos. Así se comprobó que han colocado cimientos de concreto para asegurar la malla olímpica, postes, y un remate con alambre de púas en la parte superior, en la orilla del río. No a 1.000, ni 300, ni 100, o 50, ni 20 metros. A cero metros. Ni siquiera han dejado playa. La instalación es relativamente nueva, se estima de unos tres meses, y es una afrenta grotesca a la norma ambiental, al sentido común y al paisaje. ¿Qué autoridad permitió semejante abuso? ¿Se tolerará?

Javier Oropeza, cuya familia materna y paterna está asentada por generaciones en la zona, acompañó la travesía y estaba recolectando basura al paso. “Es lamentable ver todas estas cosas, que contaminen nuestros ríos. Algo hay que hacer, no podemos estar mirando sin decir nada. Es una barbaridad, el enmallado está dentro del río”, sostiene indignado.

Cuando en la primera entrega de este reporte periodístico se denunció que los alambrados en el municipio de Portachuelo estaban muy próximos al río Moreno, menos de cien metros, había indignación, pero esta última verificación, en el municipio de Porongo, ya resultó inaudita. Con razón se ofrecen lotes, ya no con playas artificiales o lagunas improvisadas. ¡La oferta es playas naturales porque ya las tienen encerradas!

Una semana después de dicha publicación se sabe que el ruido de las motosierras en la banda opuesta anticipaba lo inminente: concejales municipales salientes aprobando con apuro indisimulado una urbanización de 777 hectáreas, denominada Quintas del Urubó I, porque están en carpeta las extensiones II y III, pese a que está sobrepuesta al área de servidumbre ecológica según el informe técnico, ¡pero se sugiere la aprobación de todas maneras! La sesión en la que se leerá el informe y la sugerencia arbitraria será el jueves 22 de abril en el Concejo Municipal de Portachuelo.

El tesoro de Las Cruces es inmenso, líquido y cristalino

Rubén Darío Ruiz vive en Las Cruces, en el municipio de Porongo, y proclama con orgullo indisimulado el tesoro que tiene bajo sus pies: inmensos bolsones de agua dulce de altísima calidad y no se imagina cambiando esa riqueza con minerales o las migajas que entregarían a cambio los explotadores mineros.  “Se han hecho estudios cuando se perforaron pozos y el resultado es asombroso. Los reservorios son inmensos. Agua purísima, casi a nivel del suelo”, señala.

Ruiz está enterado de los rumores que corren en la comunidad sobre las tratativas de los representantes de una empresa minera con pobladores de la zona para que la explotación de minerales vaya a una consulta previa, aunque de entrada se muestra bastante escéptico. “No creo que la gente se deje convencer. Los que vivimos aquí valoramos el agua porque dependemos de ella. Tenemos que pararnos, no podemos permitir eso”, remarca y aclara que su propiedad colinda con las urbanizaciones de las empresas Techo y Faros del Urubó.

Sin embargo, reconoce que existen nuevos propietarios de grandes extensiones de tierra a los que poco podría importarles la suerte de las comunidades como Las Cruces y aledañas, a saber: El Magué, Pozo Colorado, Sombrerito, Agua Dulce, Villa Guadalupe, Maguecito, Chaco Güembé, El Hongo, Guendá Espejo, Guendá Tacuara, Guendá Patriota, La Perdiz, Lomas del Cuchi, Luquillas, Nueva Palestina, San Jacinto, San Pedro, San Simón, Terebinto, Cooperativa El Dorado y otras. Sea porque tienen sus propios intereses o porque una sola empresa estaría acaparando las antiguas quintas y ranchos de pastoreo para cambiar el uso de suelo y urbanizar o explotar minerales.

Una carretera que todavía no llega

Herman Cuéllar (73) nació, creció y vive en Las Cruces. Lamenta que en poco tiempo haya habido tantos cambios, pero el más necesario, un camino estable que conecte la comunidad con la carretera Urubó – Porongo todavía es un sueño, aunque tampoco lo cambiaría por perder el agua pura. “Las urbanizaciones nos están rodeando. El montecito que teníamos casi no hay y dicen que los mineros hasta han ofrecido hacer ellos la carretera. Yo prefiero seguir bregando, sin carretera, no estoy de acuerdo con que vengan a contaminar todo. Yo ya estoy viejo, pero tengo hijos y nietos, hay que pensar en ellos”, reflexiona.

Recuerda con nostalgia la época en la que todos se conocían y llamaban Alcornocal a esta zona. También cómo los engatusaron poco antes de la construcción (1997-1999) del puente Mario Foianini para que vendan sus parcelas a precios ínfimos. Dos años después, con el dinero de la venta de más de 60 hectáreas, apenas le alcanzaría para un terrenito donde hoy tiene su vivienda, en la ruta Las Cruces-Terebinto.

El vecino más antiguo de Las Cruces

El que se considera vecino más antiguo de Las Cruces, “el único que sobrevive”, según sus palabras, es Marcelino Jiménez Pérez (86). Su casa es referente, en diagonal al templo católico, separados por la plaza y a la vez campo deportivo del pueblo. Lúcido y saludable, reitera una y otra vez que él y su amigo Hugo Oropeza (+) eran los propietarios de todo el pueblo y que ambos regalaron las tierras a los habitantes de la zona. “No hemos recibido ni un peso. Gratis. Se las dimos para que las trabajen y vivan. Ahora ya las vendieron o quedan los hijos de las personas a las que se los entregamos, pero así fue. Con Hugo las repartimos”, apunta.

Fue en la cabaña de su nuera, ya que su único hijo falleció hace unos años, que se reunieron algunos vecinos de Las Cruces el sábado 10 de abril con el emisario de la empresa minera Adulam Mining Corp, acto en el que estuvo también el presidente del Concejo Municipal de Porongo, Joaquín Salazar.

Entonces, la pregunta a Jiménez fue inevitable: ¿Qué le informaron a usted sobre el tema de la explotación minera? “Mire, hace mucho tiempo que están con eso, pero que yo sepa no hay nada. Vinieron aquí a hablar, pero nunca se supo que tengan algo o estén por ahí”, aclara.

Rechaza ofertas y cuida el agua

La misma sensación de incertidumbre y de escasa información la tiene Elfy Cuéllar, que también ha heredado sus tierras en la zona y aunque ha recibido ofertas de empresas urbanizadoras, las ha rechazado todas. “No se sabe qué está pasando. No hay información, todos son rumores y está haciendo falta que nos reunamos todos para salir de dudas. No nos convocaron a ninguna reunión. Tenemos ganado, algunos cultivos, cuidamos el agua y no permitiremos que nos perjudiquen”, indica. Su propiedad se llama Las Piedritas y colinda con el río Moreno y desde allí es posible ver el enmallado olímpico en la otra orilla.

“La calidad del agua es excelente. Imagínese si hay trabajos así van a destruir la corriente del río. Peor si nos afectan la parte de la quebrada Las Piedritas. Es una agua super, super buena, desde mi niñez hemos utilizado el agua de esa quebrada, nadie se enfermaba, porque en la parte de arriba, donde nace esa quebrada no había ninguna clase de contaminación”, agrega.

“Lo de nosotros colinda con la urbanización de Techo, toda esa zona de la pampa ha sido vendida a Techo. Algunos lotes han quedado en la parte del río exactamente y no pueden poner plantas porque es puro arena”, destaca.   

Intrusos desconsiderados y cochinos

En el recorrido por los caminos vecinales, la tranquilidad se sobresalta por el paso raudo de vehículos recreacionales de dos y cuatro ruedas con música estridente. En los costados, envases de bebidas, barbijos, bolsas, y más envases de bebidas. Es sábado y siempre se espera lo peor del alboroto para el día domingo, aunque en los días laborales la amenaza cada vez menos silenciosa es de motosierras talando árboles, así como de maquinaria pesada moviendo tierra en las proximidades, o reparando los efectos de la erosión en los retazos de pavimento que serpentean las urbanizaciones fantasma, carentes de todo, menos de naturaleza.

La esperanza no se pierde

En síntesis, un bellísimo paraje, inmenso reservorio de agua cristalina, seriamente amenazado por el poderío económico de los nuevos dueños, que compran las propiedades ganaderas a plazos y luego tienen que ser perseguidos para que paguen porque las ventas de lotes se han venido abajo con la crisis.

Este entorno verde hora también está amenazado por aquellos que buscan minerales para revertir su penosa situación financiera a la vez que siguen engatusando a incautos, generalmente de otras localidades del país, con lotes inhabitables porque las autoridades que tendrían que velar por quienes invierten sus ahorros cuando son tentados con folletos que destacan imágenes de las partes bonitas, que en realidad han sido acomodadas para las fotos y videos promocionales, además de regalos, rifas y cómodas cuotas mensuales.

Ni siquiera conocen el lugar, los llevan en micros a toda velocidad, siempre calculando las distancias a minutos del único puente ya sobrecargado y de las promesas de los puentes que se estarían por construir, porque si hablan de kilómetros espantan a los compradores, dado que algunas de las urbanizaciones están a 30, 40 o incluso 70 kilómetros del cuarto anillo de la capital cruceña y son más próximas a la ciudad de Portachuelo.

Los promotores señalan muy apurados lo vendible, pero los potenciales compradores no reciben información sobre lo frágil del terreno frente a erosiones, el reducido nivel freático del suelo y otras condiciones de inestabilidad propias de zonas de recarga de acuíferos, que demandan obras civiles e hidráulicas onerosas, sin ninguna posibilidad de ser habitables en el corto o mediano plazo.

Tampoco existen escuelas, hospitales o transporte público por la sencilla razón de que no hay habitantes. Y siempre dicen que son los últimos lotes en oferta porque todos ya han sido comprados.

Mucho menos se menciona la ausencia de plantas de tratamiento de aguas servidas o proyectos de disposición de residuos sólidos. Los casos excepcionales tampoco ofrecen garantías de preservación del medioambiente porque no están dimensionadas para miles y miles de instalaciones.

En contrapartida, la oferta descarada de playas naturales está corroborada con el enmallado del río Moreno, aunque también es posible ver edificaciones en el borde del río La Miel. Tremendo atropello, una medida desesperada quizá, de los urbanizadores que tratan de vender lotes a como dé lugar. El río Cuchi también está bajo presión e incluso una urbanización está construyendo un dique para formar una laguna de recreación, en franca violación a la norma ambiental, incluido pavimento hasta el propio río y como es verificable desde los satélites de Google, no hay excusas para que las autoridades puedan decir que no lo sabían.

Diversos estudios habían anticipado como una de las principales amenazas los asentamientos humanos actuales y futuros no controlados en las cuencas y micro cuencas que causarían mayor daño al ecosistema. En lo social, también son visibles los efectos que provoca la venta de tierras, como la expulsión de contingentes humanos, principalmente jóvenes, a la ciudad capital en busca de oportunidades de trabajo.

De las autoridades, en general, muy poco para rescatar. Hace mucho tiempo que se pasaron al bando destructor y engañoso, aunque siempre hay la esperanza de que los nuevos elegidos para administrar alcaldías y la Gobernación estén a la altura del desafío; precautelar estos envidiables acuíferos, el verdadero tesoro de la zona noroeste en la región metropolitana de Santa Cruz, en un momento crucial de transición administrativa, donde los munícipes salientes están dando curso a urbanizaciones que se sobreponen a la servidumbre ecológica, a sabiendas de que es así. Sabrán también que los delitos medioambientales no prescriben y ojalá al menos sientan vergüenza y sepan explicar sus acciones al verse ahora descubiertos.

EN PRIMERA PERSONA

Conocí la comunidad Las Cruces a finales de los ’80. Invitado por mi colega de trabajo en el diario EL DEBER, Ángel Farell Jiménez, que me había hablado tanto y tan bonito de su pueblo, hasta que programamos un viaje en mi vehículo, una Cherokee Wagoneer supuestamente apta para la travesía por las Pampas del Cuyabo.

Las Colinas del Urubó resultó ser un nombre más comercial y en adelante toda esta zona adoptaría el denominativo de las primeras urbanizaciones cerradas, justo frente a la ciudad de Santa Cruz, proyecto de Mario Foianini, en lo que se conocía como Urubó Barranca y Urubó Los Batos. Lo demás es historia, porque resulta que se le llama Urubó al área que inicia en el municipio de Porongo y se extiende hasta Portachuelo. Luis Fernando Suárez, intrigado por el significado de la palabra Urubó, contó que hace muchos años le hizo la consulta al historiador Germán Coimbra Sanz y éste, autor del Diccionario Enciclopédico Cruceño, le dijo que no encontró referencias y que lo más probable es que sea una derivación de urubú, que es como se le llama en otras regiones del continente a las aves que son los suchas locales (Coragyps atratus) o buitres americanos. De ser sí, Urubó resultaría un denominativo menos glamuroso o elegante: “-¿Dónde vivís? – En la zona de las suchas -¿Por el matadero? -No, en la banda del río…”

Peripecias en el viaje. Sin un alma a kilómetros a la redonda

Pero mejor sigamos con lo nuestro. El primer escollo en el viaje era lograr cruzar el Piraí. El motor V8 y la doble tracción puestas a prueba y con algún susto, ya estábamos en la banda poniente. Tremendos arenales primero y luego greda resbalosa en pendientes y bajadas de vértigo. Todo era emoción, sin un alma alrededor. Una chambonada mía al encarar una acumulación de agua en la rudimentaria vía nos dejó varados un par de horas. Mucho esfuerzo costó sacar el pesado vehículo del charco, con greda en el fondo. Otras dos pendientes, subidas a duras penas en diagonal le pusieron más dramatismo al rodaje hasta que por fin ingresamos al poblado, donde la familia Farell-Jiménez nos esperaba con preocupación por la tardanza.

Un locro delicioso, chicha refrescante y la amabilidad característica del habitante del lugar. También estaba preparado el dormitorio y el descanso fue reparador.

EL PAÚRO

El corte de leña, obviamente simulado, junto al paúro generoso.

Como llegamos casi anocheciendo, me quedé con las ganas de conocer -por fin- un paúro. Tenía la referencia de la existencia de estos ojos de agua por canciones populares y leyendas tradicionales, pero nunca había visto uno. El de la familia Farell Jiménez está ubicado a corta distancia, pero ya de noche no se podía apreciar. Por eso fue lo primero que busqué al despertar.

Parece que fue ayer. Guardo el vivo recuerdo de la emoción al ver, sentir, saborear el agua brotando cristalina desde el suelo. Un generoso grifo abierto las 24 horas, todo el año. ¿Qué podría tener más valor que aquello? ¿Qué dinero podría comprar ese privilegio?

Después tuvimos tiempo de visitar a otros de sus allegados y le hice una entrevista al corregidor, nada menos que don Marcelino Jiménez, que posó sonriente en el ingreso de su casa, el mismo lugar donde lo encontramos más de 30 años después, con la misma sonrisa.

Una vista para la historia. En el lugar, ahora solo bardas y pavimento interminables
Paseo en el paisaje erosionado, sin alambrados ni cercos que lo impidan

En el retorno, ya más precavidos, los contratiempos del viaje fueron menores y hasta hubo tiempo para llegar a Terebinto, el famoso pueblo donde ocurrieron las tristemente célebres matanzas a fines de los años ‘50. De vuelta por las Pampas del Cuyabo pudimos detenernos y tomar fotografías en un valle erosionado, un paisaje lunar del que únicamente quedan recuerdos, en una zona ahora plagada de pavimento, basura, murallas interminables, y de residentes presumidos y encerrados, lamentablemente ajenos a la historia y el drama reciente de unas comunidades hospitalarias y querendonas que van despareciendo paulatinamente entre condominios ostentosos y urbanizaciones populares carentes de servicios. Los retornos siempre son nostálgicos, pero este último fue desgarrador. (OP)

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Periodismo

Río Moreno amenazado por urbanizaciones y minería

Por Mercedes Fernández y Osman Patzi

El ofrecimiento de cinco hectáreas para un campo deportivo en la comunidad Las Cruces por parte de una empresa interesada en explotar minerales a cielo abierto en el municipio de Porongo, en la naciente del río Moreno, dejó más preocupados a vecinos que fueron convocados a una reunión informativa muy informal el pasado sábado 10 de abril. El delegado de la empresa Adulam Mining Corp. se presentó como un asesor legal (ver video) y no pudo responder las preguntas de los comunitarios en un encuentro al que también asistió el presidente del Concejo Municipal de Porongo, Joaquín Salazar.

La aprobación irregular de urbanizaciones que abarcan grandes extensiones en la zona ha sido permanentemente cuestionada por autoridades y activistas medioambientales debido a la falta de transparencia y el recelo es justificado ahora que se anuncian actividades mineras.  

Una ley departamental promulgada el 10 de marzo de 2020 creó la reserva Gúendá-Urubó, en las nacientes del río Gúendá, que recibe agua del río Moreno y luego forman otro caudal con el río Piraí hacia el norte.

La intención de la convocatoria a la comunidad de Las Cruces era que acepte las operaciones de la empresa que tendría una preadjudicación de la Autoridad Jurisdiccional Minera (AJAM). No se levantó un acta del encuentro y debido a que el representante de la empresa fue evasivo y señaló que no disponía de la información técnica requerida, se comprometió a brindar detalles cuando sea convocado por las autoridades municipales.

El encuentro tuvo lugar en un salón abierto ubicado en una de las esquinas de la plaza de Las Cruces donde se reunieron unas treinta personas y el emisario llegó al lugar en un vehículo sin ningún distintivo de la empresa.

Los asistentes insistieron en conocer qué tipo de minerales se iban a explotar, así como las condiciones, el lugar preciso, la extensión y los elementos químicos que pensaban utilizar en sus operaciones, haciendo conocer su preocupación por la contaminación de acuíferos subterráneos y particularmente del río Moreno.

El asesor de la empresa se limitó a señalar que se trata de aproximadamente 20 a 25 cuadrículas, (una cuadrícula equivale a 25 hectáreas) es decir, una superficie de entre 500 y 625 hectáreas, y que su presencia en ese encuentro -cuya convocatoria se atribuye a la empresa- era parte de los procedimientos que anteceden a la consulta previa estipulada por ley.

El presidente de la OTB de Las Cruces, René Calle, dijo que se necesita otra reunión con la presencia de los delegados de todas las comunidades y con los propietarios de los predios. La frustración se hizo evidente y los asistentes exigieron que los encuentros próximos, sin fecha definida, estén presentes los técnicos de la empresa para que puedan responder las dudas, además tengan convocatorias públicas y sean abiertas para todos.

La preocupación río abajo

El efecto de cualquier actividad minera abarca una extensión mayor a la delimitada por las concesiones, en este caso siguiendo el curso del río Moreno en otras jurisdicciones municipales. El equipo de prensa que realiza este trabajo visitó la confluencia del río Moreno con el Gúendá acompañados por el concejal electo de Portachuelo, Tony Nazario, quien señaló que este río, en su curso hacia el norte, es un afluente del río Güendá.  “Esta hermosura va a desaparecer, el agua de muchas comunidades está en peligro”, afirma Nazario.

 Esta hermosura va a desaparecer, el agua de muchas comunidades está en peligro

Tony Nazario

La preocupación es compartida por la concejal saliente de Portachuelo, Milixa Antelo, que lamentó el modo en que se aprueban las urbanizaciones de más de 10.000 lotes en la orilla del río. “No me opongo al desarrollo, pero debe hacerse respetando la norma y protegiendo la naturaleza”.

No me opongo al desarrollo, pero debe hacerse respetando la norma y protegiendo la naturaleza

Milixa Antelo

La experta ambiental Sandra Quiroga indicó que este tipo de operaciones mineras tiene efectos muy graves especialmente en los acuíferos y mencionó como ejemplo el desastre en otras zonas del país, como en Potosí, tanto por la contaminación como por el volumen de agua que se emplea en la separación de los minerales.

Gabriel Algarañaz, comunario de La Cancha, en Portachuelo, sostuvo que muchos habitantes de la zona y de municipios aledaños se dejan influenciar por dádivas de empresarios, por eso buscan concienciar a los vecinos sobre los daños. “Están convenciendo a la gente con regalos baratos, los están engañando, vamos a ser azotados por la contaminación”, advirtió.

Están convenciendo a la gente con regalos baratos, los están engañando, vamos a ser azotados por la contaminación

Gabriel Algarañaz

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La noticia en Erbol

https://erbol.com.bo/nacional/el-r%C3%ADo-moreno-es-amenazado-por-urbanizaciones-y-ahora-tambi%C3%A9n-por-la-miner%C3%ADa

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